You know, it doesn't make sense to leave home to look for home, to give up a life to find a new life, to say goodbye to friends you love just to find new friends.
Laurie, en American Graffiti.
domingo, 22 de abril de 2012
domingo, 11 de septiembre de 2011
El pozo, Onetti.
"Apagué la luz y estuve un rato inmóvil. Tengo la sensación de que hace ya muchas horas que terminaron los ruidos de la noche; tantas, que debía estar ya el sol alto. El cansancio me trae pensamientos sin esperanza. Hubo un mensaje que lanzara mi juventud a la vida; estaba hecho con palabras de desafío y confianza. Se lo debe haber tragado el agua como a las botellas de los náufragos. Hace un par de años que creí haber encontrado la felicidad. Pensaba haber llegado a un escepticismo casi absoluto y estaba seguro de que me bastaría comer todos los días, no andar desnudo, fumar y leer algún libro de vez en cuando para ser feliz. Esto y lo que pudiera soñar despierto, abriendo los ojos a la noche retinta. Hasta me asombraba haber demorado tanto tiempo para descubrirlo. Pero ahora siento que mi vida no es más que el paso de fracciones de tiempo, una y otra, como el ruido de un reloj, el agua que corre, moneda que se cuenta. Estoy tirado y el tiempo pasa. Estoy frente a la cara peluda de Lázaro, sobre el patio de ladrillos, las gordas mujeres que lavan la pileta, los malevos que fuman con el pucho en los labios. Yo estoy tirado y el tiempo se arrastra, indiferente, a mi derecha y a mi izquierda.
Esta es la noche, quien no pudo sentirla así no la conoce."
Esta es la noche, quien no pudo sentirla así no la conoce."
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lunes, 11 de julio de 2011
Arlt V
Supongamos que yo pudiera convertirme en Dios. ¿Qué haría yo? ¿A quién condenaría? ¿Al que hizo mal porque su ley era hacer mal? No. ¿A quién condenaría, entonces? A quien habiendo podido convertirse en Dios para un ser humano, se negó a ser Dios. A ése le diría yo: ¿Cómo? ¿Pudiste enloquecer de felicidad a un alma y te negaste? Al infierno, hijo de puta.
Arlt, por boca de Haffner, en Los Lanzallamas.
lunes, 4 de julio de 2011
Milonga de Jacinto Chiclana - JLB
Entre las cosas hay una
De la que no se arrepiente
Nadie en la tierra. Esa cosa
Es haber sido valiente.
De la que no se arrepiente
Nadie en la tierra. Esa cosa
Es haber sido valiente.
El sueño de los héroes. ABC
Una tarde conversaron sobre el coraje. Gauna oyó con asombro -y no sin protestar- que él, según Taboada, era más valiente que Larsen. Éste último parecía admitir esa afirmación, como algo indiscutible. Gauna dijo que su amigo siempre estaba listo para enfrentar a cualquiera en una pelea y que él, y que él, y que él... iba a añadir algo, con veracidad y con candor, pero no lo escucharon. Taboada explicaba:
-Ese valor, de que habla Gauna, carece de importancia. Lo que un hombre debe tener es una suerte de generosidad filosófica, un cierto fatalismo, que le permita estar siempre dispuesto, como un caballero, a perder todo en cualquier momento.
domingo, 16 de mayo de 2010
Macedonio, III
"(...) La facilidad actual de escribir hace la escasez de lo leíble y hasta ha suprimido la injuriosa necesidad de que haya lectores: se escribe por fruición de arte y a lo sumo para conocer opinión de la crítica. Sinceramente, es hermoso este cambio, es arte por el arte y arte para la crítica, que es nuevamente arte por el arte. El horrible arte y las acumulaciones de gloria del pasado, que existirán siempre, se deben: al sonido de los idiomas y a la existencia del público; sin ese sonido quedará el solo camino de pensar y crear: sin público la calamidad recitadora no ahogará el arte. La literatura tendría sólo arte, y mucha más obra bella: tres o cuatro Cervantes, Quijote puramente, sin los cuentos, Quevedo humorista y poeta de la pasión sin la oratoria moralista, varios Gómez de la Serna. Libres del horror de un Calderón, príncipe del falsete, que es el no sentir y este es todo el mal gusto de un Góngora, a veces de los «estos Fabio, ¡ay dolor!», tendríamos tres Heines del sarcasmo y las tristezas, o D’Annunzios de la poetización sin límites de la pasión. Tendríamos felizmente sólo un primer acto del Fausto y en compensación, varios Poe, varias Bovary con su triste dolor de apetitos sin amor, desdeñable y cruento, y ese otro absurdo lacerante: la lírica de dolor de Hamlet que convence y contagia simpatía, pese a la falsa psicología de su causa. Libres del realismo cientificante de Ibsen, víctima de Zola, y este magnifico artista a su vez desmantelado por sociología y teoría de herencia y patología, en lugar de la docena de obras maestras poseeríamos cien, de verdad de arte, intrínseca, no de copia de realidad. Y típicamente literarias, de Prosa, no de didáctica, ni de palabra musicada (metro, rima, sonoridad) ni de pintura escrita, descripciones."
Extraído de "Una novela que comienza". Macedonio.
Extraído de "Una novela que comienza". Macedonio.
miércoles, 5 de mayo de 2010
Whitman, III
Veintiocho muchachos se bañan en la orilla,
veintiocho muchachos y todos tan alegres y cordiales;
veintiocho años de vida de mujer tan solitarios.
Ella es dueña de la mansión que se levanta junto al barranco,
se oculta elegante y distinguida tras los postigos de la ventana.
¿Cuál de los muchachos le gusta más?
Ah, aún el menos agraciado le parece hermoso.
¿Adónde vas, señora? Te estoy viendo, sí,
te zambulles en el agua, aunque permaneces inmóvil en tu cuarto.
Bailando y riendo llegó a la playa la bañista vigesimonovena,
los demás no la vieron, pero ella sí que los vio y los amó.
Las barbas de los jóvenes brillaban húmedas, el agua se escurría por sus largos cabellos,
pequeños arroyuelos recorrían sus cuerpos.
Una mano invisible recorrió sus cuerpos,
descendió trémula desde sienes y costillas.
Los jóvenes flotan de espaldas, los blancos vientres asoman bajo el sol, no preguntan quién los estrecha junto a sí,
no saben quién jadea y se inclina, suspensa y encorvada como un arco,
no imaginan a quién salpican con la espuma.
extracto de Canto de mi mismo, de Hojas de hierba. Whitman.
veintiocho muchachos y todos tan alegres y cordiales;
veintiocho años de vida de mujer tan solitarios.
Ella es dueña de la mansión que se levanta junto al barranco,
se oculta elegante y distinguida tras los postigos de la ventana.
¿Cuál de los muchachos le gusta más?
Ah, aún el menos agraciado le parece hermoso.
¿Adónde vas, señora? Te estoy viendo, sí,
te zambulles en el agua, aunque permaneces inmóvil en tu cuarto.
Bailando y riendo llegó a la playa la bañista vigesimonovena,
los demás no la vieron, pero ella sí que los vio y los amó.
Las barbas de los jóvenes brillaban húmedas, el agua se escurría por sus largos cabellos,
pequeños arroyuelos recorrían sus cuerpos.
Una mano invisible recorrió sus cuerpos,
descendió trémula desde sienes y costillas.
Los jóvenes flotan de espaldas, los blancos vientres asoman bajo el sol, no preguntan quién los estrecha junto a sí,
no saben quién jadea y se inclina, suspensa y encorvada como un arco,
no imaginan a quién salpican con la espuma.
extracto de Canto de mi mismo, de Hojas de hierba. Whitman.
Whitman, II
Viajeros y suplicantes me rodean,
personas que encuentro a mi paso, huellas que en mí ha dejado mi vida temprana, o el barrio y la ciudad en que vivo, o la nación,
los últimos sucesos, los descubrimientos, los inventos, sociedades, viejos y nuevos escritores,
mi comida, atuendo, compañeros de trabajo, miradas, cumplidos, obligaciones,
la indiferencia real o fingida de algún hombre o mujer que amo,
mis dolencias o las de mi gente, contrariedades, pérdidas o falta de dinero, depresiones o exaltaciones,
las batallas, los horrores de la guerra fraticida, la ansiedad ante las noticias inciertas, los acontecimientos azarosos,
todo esto viene a mí día y noche y se va otra vez de mí,
pero no constituye mi Yo en sí mismo.
Más allá de forcejeos y tensiones se yergue lo que soy,
se yergue jovial, complacido, piadoso, indolente, unitario,
mira hacia abajo, erecto o apoyando el brazo sobre algún sostén impalpable,
atisbando con el rostro inclinado lo que habrá de suceder,
a la vez dentro y fuera del juego, observándolo maravillado.
Vuelvo los ojos a los días en que me debatí en medio de la niebla de lingüistas y contendientes,
no traigo escarnios ni refutaciones, atestiguo y espero.
extracto del poema Canto a mi mismo, de Hojas de hierba. Whitman.
personas que encuentro a mi paso, huellas que en mí ha dejado mi vida temprana, o el barrio y la ciudad en que vivo, o la nación,
los últimos sucesos, los descubrimientos, los inventos, sociedades, viejos y nuevos escritores,
mi comida, atuendo, compañeros de trabajo, miradas, cumplidos, obligaciones,
la indiferencia real o fingida de algún hombre o mujer que amo,
mis dolencias o las de mi gente, contrariedades, pérdidas o falta de dinero, depresiones o exaltaciones,
las batallas, los horrores de la guerra fraticida, la ansiedad ante las noticias inciertas, los acontecimientos azarosos,
todo esto viene a mí día y noche y se va otra vez de mí,
pero no constituye mi Yo en sí mismo.
Más allá de forcejeos y tensiones se yergue lo que soy,
se yergue jovial, complacido, piadoso, indolente, unitario,
mira hacia abajo, erecto o apoyando el brazo sobre algún sostén impalpable,
atisbando con el rostro inclinado lo que habrá de suceder,
a la vez dentro y fuera del juego, observándolo maravillado.
Vuelvo los ojos a los días en que me debatí en medio de la niebla de lingüistas y contendientes,
no traigo escarnios ni refutaciones, atestiguo y espero.
extracto del poema Canto a mi mismo, de Hojas de hierba. Whitman.
Whitman, I
Yo Imperturbable
Yo imperturbable, a mis anchas en la naturaleza,
Dueño o dueña de todo,
vertical en el centro de las cosas irracionales.
Imbuído como ellas, pasivo, receptivo, silencioso, como ellas.
Hallo mis ocupaciones, mi pobreza, notoriedad, faltas,
delitos, menos importantes de lo que suponía.
Frente al mar de México, o Manhattan, o Tennesse,
en el norte lejano o en las llanuras centrales.
un hombre de río, o un hombre de los bosques
o un campesino de cualquiera de estos Estados.
O un habitante de la costa, de los lagos o Canadá.
Allí donde mi vida sea vivida, mantener el equilibrio
propio antes las contingencias.
Enfrentar la noche, la tormenta, el hambre,
las burlas, los accidentes, los desaires,
como lo hacen los árboles y los animales.
de Hojas de Hierba. Whitman
Yo imperturbable, a mis anchas en la naturaleza,
Dueño o dueña de todo,
vertical en el centro de las cosas irracionales.
Imbuído como ellas, pasivo, receptivo, silencioso, como ellas.
Hallo mis ocupaciones, mi pobreza, notoriedad, faltas,
delitos, menos importantes de lo que suponía.
Frente al mar de México, o Manhattan, o Tennesse,
en el norte lejano o en las llanuras centrales.
un hombre de río, o un hombre de los bosques
o un campesino de cualquiera de estos Estados.
O un habitante de la costa, de los lagos o Canadá.
Allí donde mi vida sea vivida, mantener el equilibrio
propio antes las contingencias.
Enfrentar la noche, la tormenta, el hambre,
las burlas, los accidentes, los desaires,
como lo hacen los árboles y los animales.
de Hojas de Hierba. Whitman
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Macedonio, II
El hombre no conoce la dignidad de la desesperación definitiva si no es con el indigno motivo de haber de morir; con sus juguetes de la ciencia, del arte, del progreso (la más estúpida de sus ideas), de la reforma social, que le parecen tan graves y que adula y realza utilizando el contraste con la frivolidad de las preocupaciones femeninas puestas en el bello vestir, lo que solamente pide él es no morir nunca. Es un estretenido y un longevista y por tanto un ente sin Pasión. En cuanto al verdadero sentimiento de lo gracioso en la conducción, actitudes y vicisitudes de la vida, no lo tiene tampoco en grado comparable. Beethoven parece la desesperación misma; pero no quisiera haber tenido yo la oportunidad de mirarle a la cara en el trance de ofrecérsele una opción entre cometer algo ruin o renunciar a quince días más de su senectud miserable. ¿Cómo puede tener gracia, gracia real no su simulación artística, un ser que vive en la preocupación principal de no dejar de vivir nunca, a ser posible? Tampoco es accesible a otra desesperación que la de cesar de vivir.
de Una novela que comienza. Macedonio.
de Una novela que comienza. Macedonio.
Macedonio, I
Puedo asegurar que estoy tan triste mientras escribo encerrado en habitación inadornada, sin nada que llame o acompañe, en esta pieza que nada me dice, solitario a estas horas del anteamanecer en que todo habla de extenuación, de la vida en muerte, del deseo cansado de no volver a la vida, de haber concluido, que siento miedo de saber que tengo un nombre, que soy humano y existo. ¡Qué soledad terrible! ¿Qué estás, Vida, tejiendo conmigo que tanto te seguí y te comprendo?
de Una novela que comienza. Macedonio Fernández.
de Una novela que comienza. Macedonio Fernández.
martes, 4 de mayo de 2010
Pascal, V.
Ésta (la naturaleza) es una esfera infinita, cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna.
de Pensamientos. Pascal.
de Pensamientos. Pascal.
Pascal, IV
El menos movimiento importa en toda la naturaleza; el mar entero cambia por una piedra. Así, en la gracia divina la menor acción importa por sus consecuencias en el todo. Todo, pues, es importante.
de Pensamientos. Pascal.
de Pensamientos. Pascal.
Pascal, III.
No hay más que tres suertes de personas: unas que sirven a Dios, habiéndole encontrado; otras que trabajan en buscarle, sin haberle encontrado; otras que viven sin buscarle ni haberle encontrado. Los primeros son razonables y felices; los últimos, locos y desgraciados; los del medio, desgraciados y razonables.
de Pensamientos. Pascal.
de Pensamientos. Pascal.
Pascal, II.
Creo de buena gana las historias cuyos testigos se hacen degollar.
de Pensamientos. Pascal.
de Pensamientos. Pascal.
Nietzsche, I
Los hombres más intelectuales, como son fuertes, encuentran su felicidad allí donde otros encontrarían su ruina: en el laberinto, en la dureza consigo mismos y con los demás, en el experimento: su goce consiste en vencerse a si mismos; el ascetismo es en ellos necesidad, instinto, y para ellos es un recreo jugar con vicios que destruirían a otros.
de El Anticristo. Nietzsche.
de El Anticristo. Nietzsche.
Goethe, II
¿Estará escrito en el destino del hombre que sólo pueda ser feliz antes de tener la razón o después de haberla perdido? ¡Pobre insensato!
de Werther. Goethe.
de Werther. Goethe.
Goethe, I
La raza humana es harta uniforme. La inmensa mayoría emplea todo su tiempo en trabajar para vivir, y la poca libertad que les queda, les asusta tanto, que hacen cuanto pueden por perderla. !Oh destino del hombre!
de Werther. Goethe.
de Werther. Goethe.
Atrevámonos a todo.
y caso que fuese cierto,
pues la vida es tan corta,
soñemos, alma, soñemos
otra vez; pero ha de ser
con atención y consejo
de que hemos de despertar
de este gusto al mejor tiempo;
que llevándolo sabido,
será el desengaño menos;
que es hacer burla del daño
adelantarle el consejo.
Y con esta prevención,
de que cuando fuese cierto,
es todo el poder prestado
y ha de volverse a su dueño,
atrevámonos a todo.
de La vida es sueño. Calderón de la Barca.
pues la vida es tan corta,
soñemos, alma, soñemos
otra vez; pero ha de ser
con atención y consejo
de que hemos de despertar
de este gusto al mejor tiempo;
que llevándolo sabido,
será el desengaño menos;
que es hacer burla del daño
adelantarle el consejo.
Y con esta prevención,
de que cuando fuese cierto,
es todo el poder prestado
y ha de volverse a su dueño,
atrevámonos a todo.
de La vida es sueño. Calderón de la Barca.
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La vida es sueño
José Ingenieros, III
Sólo busca el deleite mental de precipitar a otros espíritus en los despeñaderos de sus ficciones.
de Simulación en la lucha por la vida. J. Ingenieros
de Simulación en la lucha por la vida. J. Ingenieros
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