Los hombres más intelectuales, como son fuertes, encuentran su felicidad allí donde otros encontrarían su ruina: en el laberinto, en la dureza consigo mismos y con los demás, en el experimento: su goce consiste en vencerse a si mismos; el ascetismo es en ellos necesidad, instinto, y para ellos es un recreo jugar con vicios que destruirían a otros.
de El Anticristo. Nietzsche.
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