martes, 4 de mayo de 2010

Eclesiastés, V

Si un hombre vive muchos años,
que disfrute de todos ellos,
pero recuerde que serán muchos los días sombríos
y que todo lo que sucede es vanidad.
Alégrate, muchacho, mientras eres joven,
y que tu corazón sea feliz en tus años juveniles.
Sigue los impulsos de tu corazón
y lo que es un incentivo para tus ojos;
pero ten presente que por todo eso
Dios te llamará a juicio.
Aparta de tu corazón la tristeza
y aleja de tu carne el dolor,
porque la juventudy la aurora de la vidapasan fugazmente.

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