martes, 4 de mayo de 2010

Job, I

No, él no es un hombre como yo, para responderle y comparecer juntos en un juicio!
¡Si hubiera al menos un árbitro entre nosotros, que pusiera su mano sobre los dos,
para que Dios aparte su vara de mí y no me atemorice su terror!
Entonces le hablaría sin temor, porque estoy convencido de que no soy así.

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